La visión desde niño de mi padre enfundado en su elegante bata blanca y sentado delante del microscopio, el olor inconfundible al entrar en la rebotica, el cariño en el consejo al enfermo, la cercanía y familiaridad con los vecinos, la puerta siempre abierta a quien te necesita, son cosas que me fueron acercando al mundo de la Farmacia.
Hoy, ya hecho un hombre, con una preciosa familia y con muchos años de servicio, codo con codo con la persona que me sirvió de ejemplo en la constancia y el rigor, miro atrás y sólo puedo darle gracias a la vida por la suerte que he tenido.
Espero poder trasladar toda la esencia y las lecciones de toda una vida a este nuevo proyecto que ilusiona y en el que tanto cariño y esfuerzo hemos dedicado.
Quiero desde estas líneas, agradecer a todas las personas que nos han demostrado durante todos estos años su cariño, fidelidad, respeto, amistad e implicación y que nos han acompañado y espero que sigan haciéndolo durante toda la historia de ésta, SU FARMACIA.
Carlos Suárez Díaz
Farmacéutico Titular